El reconocido piloto y campeón del mundo en 500cc Kevin Schwantz solía decir ¨Pilotear una moto es la cosa más excitante que se puede hacer con la ropa puesta¨ Y en esta travesía a lo largo de Sur America, visitando 7 paises durante 45 días, abordo de mi KLR 650, lo reconfirmé.

Un hombre, una moto, un reto, una aventura.

Una aventura es la distancia que hay entre el presente y la realización de tus sueños, y ese espacio que existe entre las dos, es la magia de lo desconocido, el ¨todo puede pasar¨, y eso es lo que más nos atrae a los aventureros. Viajar es de los grandes placeres de la vida, pero hacerlo en moto es de las mejores experiencias que uno puede vivir. Si tienes ganas, NO debes pensarlo tanto, acá no importa el cilindraje o marca; solo con confianza en ti mismo, determinación, entusiasmo, planeación, responsabilidad y un poco de locura lo lograrás. Lo mejor de todo es que apenas termines tu primera aventura, tu cabeza ya estará pensando en la segunda y tercera aventura a realizar y el mundo se te quedará pequeño para conquistar. Así me pasó a mí, cuando en el año 2012 realicé mis dos primeras travesías autosuficientes en Australia; después en el 2014 en el Sur Este Asiático y ahora Sur América; desde ya, estoy planeando la próxima… Nunca será suficiente, siempre habrá un nuevo lugar a donde uno quiera llegar en moto, tomarse una foto y quedarse un buen rato contemplado el paisaje con ese gran sentimiento de satisfacción pensando, después de todo LO LOGRE!!!

Alistamiento:

Empresas amigas e interesadas en acompañar y apoyar aventureros en moto me extendieron su mano y fueron protagonistas en esta aventura. En BMoto se encargaron de dejar mi KLR650 a punto, y sin el visto bueno de mi amigo y mecánico Orlando Ferreira no empezaría esta aventura. Así mismo GoldFren se encargó de todo el sistema de frenado, Smart Bikers hizo su aporte con un par de botas italianas marca Falco las cuales por demoras en la aduana me entregaron un día antes de la fecha de partida. (Estrenar cualquier prenda o elemento de protección personal antes de una travesía autosuficiente no es tan buena idea, uno debe llevar todo lo más amansado posible para evitar incomodidad y molestias). Gran sorpresa me llevé cuando me puse estas botas Falco Adventure, muy cómodas, suaves y con muy buena protección, a pesar de que las estaba estrenando, no causaron molestia alguna. Tech4Riders aportó una chaqueta con sistema AirBag, con la que me sentí realmente seguro y protegido. Montes Colombia ayudó con cuellos e indumentaria los cuales fueron claves para sortear el frío, polvo y viento de las trochas y carreteras recorridas. Por último y no menos importante Ride Pro>>, (la razón de ser de esta pasión!) GRACIAS a todas las empresas que dieron su voto de confianza y apoyaron este sueño hoy hecho realidad.

La aventura:

Este es un breve resumen de lo que fue mi aventura por Sur América, desde Bogotá Colombia hasta Punta del Diablo en Uruguay. Salí desde Bogotá el pasado 17 de diciembre con destino a Rumichaca (Paso fronterizo entre Colombia y Ecuador); en el camino visité el Santuario de las Lajas en Ipiales, una increíble iglesia construida entre los riscos de la cordillera de los Andes dentro del cañón del río Guáitara; después hice el cruce fronterizo el cual me demoró algo más de lo planeado: 6 horas!!! Impactante el número de familias Venezolanas haciendo filas interminables buscando un mejor futuro en otro país. Una vez en territorio Ecuatoriano es impactante el cambio que se percibe: La primera impresión en cuanto a la doble calzada, amplitud, estado de las vías, señalización, iluminación y el precio de la gasolina, 2,4 dólares por galón son increíbles!!! Pasé la noche en Ibarra y continué rumbo a Tumbes, frontera entre Ecuador y Perú, creí que este cruce fronterizo sería más eficiente que el pasado, y no fue así; esta vez demoré 8 horas!! Acá se evidenció aún más el éxodo de familias venezolanas buscando bajar por SurAmérica; finalmente y una vez en territorio Peruano pasé la noche en Mancora; al día siguiente muy temprano salí rumbo al Cañón del Pato, Laguna Parón y Cordillera Blanca. Fue una ruta increíble que comenzó bordeando el río Santa que separa la Cordillera Blanca de la Negra y continua su paso por pueblos tradicionales como Caraz y Yungay; después uno se interna en la cordillera hasta llegar a los glaciales y a la Laguna Parón. Esta ruta la puedo considerar como un paso obligatorio para todo viajero en moto que visite Perú. Al día siguiente continúe destino a Nazca visité el cementerio Chauchilla, el templo Cahuachi y sobrevolé las famosas líneas de Nazca; si está allí debe hacerlo.

Pasan demasiadas ¨Horas Casco¨. Cientos de kilómetros, sol, viento, MUCHO viento, calor, frío, sed, varios tipos de terreno, y todas las condiciones que uno enfrenta cuando está en este tipo de aventura, adornada de los paisajes más espectaculares que pueden existir en Suramérica. Esto es algo que vale la pena vivir. Continúe rumbo a Chile, pasando la frontera por Arica. Esta vez mucho más eficientes: 2 horas, no está nada mal. Continué por la desértica región de Antofagasta hasta Calama, pasando por el Cañón del Calamar, y el desierto más seco del mundo ¨Atacama¨ Algo que jamás olvidaré fue la sensación de sed, calor, agotamiento y sueño acumulado que sentí en la Panamericana Chilena. Además en esta vía a lado y lado de la carretera, se pueden ver restos de carros accidentados, cientos de cruces y mausoleos (parece un cementerio lateral a la carretera) lo que advierte el recuerdo de algún accidentado en vía y alertan sobre rodar con precaución y atentos a la carretera pues la mezcla de fuertes vientos, calor, sol, sed y cansancio son mortales. Chile, un gran país para recordar por el carisma y la buena onda de toda su gente que ayuda a los viajeros en moto y sus increíbles paisajes. Seguí mi camino hacia Argentina por el paso Jama rumbo a Salta, continúe por Rosario, Buenos Aires y atravesé en ferry el Mar de Plata, rumbo a Montevideo y finalmente a Punta del Diablo playa de la Viuda. Esta fue la mitad del viaje; me quedé una semana de relax total frente a la playa, viviendo en Jamboree con el mejor parche. Amigos que uno va recogiendo a lo largo del camino de la vida.

Regresé a Chile, visité Valparaiso y Viña del Mar, después nuevamente Calama y continué pasando la frontera entre Chile y Bolivia por Ollagüe; este fue el paso fronterizo mas eficiente: 20 minutos. En la entrada a Bolivia había una caseta con puerta de malla y un vigilante con un sello aduanero. Que peligro!!! Él es quien decide quien entra o no a Bolivia. Una vez en territorio Boliviano fue bastante interesante la manejada, cerca de 300 kms de carretera destapada, con huecos y trampas de arena, acá es un verdadero reto no caerse. Finalmente llegué al pueblo de Uyuni, y gran sorpresa: El pueblo estaba en paro, es decir calles cerradas, concentraciones de gente, todo el comercio, bombas de gasolina y restaurantes cerrados (Después de 10 horas continuas en moto, rodando en la mitad de la nada, en condiciones complicadas, lo único que esperaba encontrar era un buen almuerzo para recuperar fuerzas, el cual fue una misión imposible). La solución salir pronto del pueblo, esquivando bloqueos, llantas, piedras y gente que estaba en paro y seguir hasta el próximo pueblo a 30 kms de distancia Colchani. Después de esta salida llena de adrenalina, llegué al Salar de Uyuni el más grande del mundo. Pasé la noche en un hotel construido con bloques de sal; Esa noche llovió bastante fuerte, el salar se inundó y al día siguiente el paso de la entrada al salar era casi imposible. Creyendo que no lo lograría busque pasos menos profundos y atravesando agua helada, barro, sal y fango logre llegar hasta el monumento del Dakar y banderas de todas las nacionalidades las cuales dan la bienvenida al espectáculo; fue inolvidable el paisaje del salar reflejado como un espejo en el suelo lleno de agua salada y costras de sal, así mismo ver el reflejo perfecto de mi moto en el suelo y el horizonte blanco infinito que se puede observar. Continúe hacia La Paz, para los que me preguntaron que tal es? Acá esta la respuesta: Es como un San Victorino mil veces más grande con las subidas y bajadas del Codito en Bogotá. Salí de Bolivia por la frontera Desaguadero y nuevamente en Peru, me dirigí hacia Puno, esta fue una ruta de 200 kms bordeando el lago Titicaca, me recibieron vientos fríos tan fuertes, que por poco arrancan la visera del casco, y hacían que la moto se inclinara a tal punto de ir casi ¨rodilla al piso¨ estando la moto andando en línea recta. Finalmente Arequipa, Lima, Río Bemba en Ecuador e Ipiales – Colombia nuevamente. Para cerrar la aventura con más aventura hice el trampolín de la muerte, una deplorable vía destapada de 80 kms de longitud, con caídas de más de 350 metros en las perores condiciones, la cual une al departamento de Pasto con Putumayo eso si, la vista de selva, bosques, cascadas y caída libre increíbles son increíbles. Finalmente continúe hacia Bogotá con el mejor sentimiento de haber vivido una increíble experiencia la cual comparto con ustedes.

Cualquier relato verbal o escrito que haga narrando lo que viví en estos 45 días de aventura por Sur America, se quedan cortos para poder expresar esta increíble experiencia, momentos vividos y sensación de libertad que uno experimenta cunado viaja largas distancias en moto. Se lo repito, si tiene ganas, no lo dude. HAGALE!!! Con mi experiencia espero haber demostrado que con un presupuesto moderado ($4.500.000), poco tiempo (45 días) y empezando solo, es posible hacer la ruta de su vida. Donde los recuerdos, experiencias y momentos lo marcaran de por vida.

Alfredo López Ricaurte Ride Pro

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